Cataluña: el amargo despertar de un dulce sueño inducido

Las burguesías española y catalana siempre han pactado desde 1978 en adelante. Ahora lo harán de nuevo. Algunos nos equivocamos en nuestras predicciones. Nunca antes se había llegado tan lejos, pero no habrá independencia sino un acuerdo o “pacto de Estado” entre las élites políticas de Madrid y Barcelona. A cambio son de esperar algunas concesiones por parte del régimen monárquico español hacia Cataluña.

Carles Puigdemont mandó ayer la recién nacida República Catalana al limbo político a los ocho segundos de haberla declarado. El ‘president’ hizo acuse de recibo de los resultados del referéndum del 1 de octubre y, como estipula la ley de referéndum, medio declaró la independencia catalana: “Asumo el mandato del pueblo de que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república”. Acto seguido propuso “suspender los efectos” de esa secesión para facilitar que los esfuerzos internacionales que se están llevando a cabo para conseguir que haya una mediación con el Estado fructifiquen. [Xabi Barrena, El Periódico de Cataluña, 10/10/2017]

Este nuevo escenario que se abre deja a la izquierda independentista catalana a los pies de los caballos, fuera de juego, sin discurso. Siempre que la izquierda va de la mano de los neoliberales (PP-PSOE-CIU…) acaba quemándose. Si la independencia de Cataluña suponía para esta izquierda un asunto de orden mayor que eclipsaba cualquier otro debate ideológico o planteamiento estratégico de fondo, ¿qué harán ahora que, según parece, la independencia ya no es la prioridad suprema para el pueblo catalán?

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