Mauricio Macri se entusiasma ante la posibilidad de hacer negocios con una firma acusada de financiar a ISIS

El presidente argentino recibió el lunes al grupo franco-suizo LafargeHolcim, cuyos directivos fueron procesados en París acusados de financiar al ISIS.
Los graves acontecimientos parlamentarios y represivos del 18 de diciembre no torcieron la agenda del presidente Mauricio Macri. Tanto es así que luego de jugar al paddle en la residencia de Olivos, arribó a Casa Rosada poco antes de las 15 horas. Hasta allí llegaba el eco de los escopetazos y la humareda de las bombas lacrimógenas que estallaban en la Avenida de Mayo. Pero él, ajeno a esas circunstancias, recibía en su despacho -tal como informó Tiempo aquel día- a los directivos locales el grupo franco-suizo LafargeHolcim, la mayor cementera del mundo.

Los visitantes traían una buena noticia: la inversión de 120 millones de dólares para ampliar su planta en Córdoba. Sin ninguna duda se trata de una empresa que apuesta por la “nueva” Argentina. Pero Macri no puede ignorar que -según la Justicia francesa- LafargeHolcim es también una corporación que financia el terrorismo yihadista.

Un tribunal de París acababa de procesar a los principales ejecutivos del grupo -su presidente, Bruno Lafont; su vice, Christian Herrault; y su director general, Eric Olsen- por el pago de sumas millonarias entre 2011 y 2015 a la milicia fundamentalista Estado Islámico (ISIS), además de comprarle petróleo y colaborar en la construcción de sus fortificaciones, con el fin de mantener en funcionamiento su planta cementera en Jalabiya, al noroeste de Siria, en plena guerra civil y pese al embargo de la Unión Europea.

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