Cómo mantiene el Estado Islámico a Gaza como rehén

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Cuando Rami Fawda oyó que el cruce de Rafah finalmente debía abrirse su reacción fue de alivio mezclado con ansiedad.

El alivio fue porque el ingeniero de 44 años vive en Ankara, Turquía, donde trabajó durante 13 años y necesitaba regresar. Había venido a Gaza en verano para ver a su familia, por segunda vez desde que se fue, pero se quedó atascado cuando por tres veces no pudo salir por el paso de Rafah, el límite entre Gaza y Egipto.

Fawda estaba listo para partir en octubre, cuando las autoridades egipcias anunciaron una apertura programada de Rafah tras la fanfarria de las negociaciones de unidad preliminares recién concluidas entre los partidos palestinos Fatah y Hamás en El Cairo. Pero esa oportunidad también fue anulada, esta vez por un ataque a un puesto de control del ejército egipcio en el Sinaí que cobró 30 vidas, incluidos seis soldados, y se atribuyó al Estado Islámico.

Ese ataque del 15 de octubre fue el motivo de la ansiedad de Fawda. En los últimos meses las esporádicas aperturas (el cruce de Rafah funcionó solo durante unos 30 días en todo 2017) han sido canceladas una y otra vez como resultado de los ataques de militantes en el Sinaí.

El efecto neto significa que los militantes del Sinaí, muchos de los cuales han declarado lealtad al Estado Islámico, pueden tomar como rehenes a dos millones de palestinos en Gaza con sus acciones.

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